La imagen corporativa ha de diferenciar a la empresa del resto de la competencia y ha de transmitirse de forma coherente y a lo largo del tiempo a todos sus públicos, a través de cualquier forma de comunicación.
Los elementos que configuran la identidad corporativa son:
Nombre o identidad verbal. La identidad empieza con un nombre propio. El nombre o la razón social es el primer signo de la existencia de la empresa. Es el único de doble dirección, la empresa lo utiliza para designarse a sí misma y, el público, competencia, periodistas, etc., para referirse a ella.
El logotipo. Es una palabra diseñada, la traducción tipográfica del nombre legal o de marca.
La simbología gráfica. Son los signos icónicos de la marca, la parte que no se pronuncia.
Identidad Cromática y tipográfica. Es el color y la forma de escritura de la marca.